Representación del blastocisto durante la ventana de implantación en el endometrio.

Ventana de implantación

en madrid

Dr. Martínez de María

2024

La implantación del embrión es el punto de partida del embarazo. Es un proceso complejo y aún poco conocido en la Medicina Reproductiva. Lo que sí sabemos es que es poco eficiente cuando nos comparamos con otras especies cercanas en la escala evolutiva, entre otras cosas porque resulta muy difícil estudiarla.

Partimos de una idea básica: debe haber un correcto diálogo entre el embrión y el útero. Concretamente, el contacto inicial embrionario tiene lugar con el endometrio, que es el tejido que tapiza la cavidad uterina. Pero esto no ocurre de forma aleatoria sino en unas fases muy concretas del desarrollo de ambos elementos. Y lo más importante: ambos deben estar en perfecta sincronía. A la coincidencia de estas fases tan definidas la denominamos genéricamente ventana de implantación. Hablamos por tanto de una ventana temporal

La existencia de la ventana de implantación es conocida desde hace ya medio siglo, gracias a un estudio publicado en los años 50 con mujeres sanas. En dicho estudio se establecía que el embrión implantaba el 5º-6º día tras la fecundación. Como veremos a continuación, estudios posteriores confirman estos datos.

Es fundamental que exista la sincronía entre embrión y endometrio. Pero, ¿conocemos bien en qué momento está receptivo el endometrio, o cuándo el embrión está listo para implantar?

Respecto a la receptividad endometrial,  la clave está en la acción de una hormona llamada progesterona. Tanto el estudio pionero ya comentado como investigaciones posteriores, realizadas en mujeres que recibieron óvulos donados, nos muestran que el endometrio abre su ventana de implantación el 6º día de la presencia, en ciclos naturales, o la administración, en tratamientos de reproducción, de progesterona. Actualmente está establecido que tiene una duración entre 12h y dos días.

Por su parte, el embrión ha de llegar a un estadio denominado blastocisto para contactar con el endometrio e iniciar así su nidación, y no antes. Fruto de las técnicas de fecundación in vitro, sabemos que los embriones humanos alcanzan esta fase en su quinto, sexto o, muy excepcionalmente séptimo día de desarrollo.

La evaluación de la “ventana de implantación embrionaria” es relativamente sencilla, al realizar un seguimiento diario del embrión. En cambio, para la “ventana de implantación endometrial” aún no disponemos de una herramienta lo suficientemente precisa para su aplicación rutinaria. Por el momento las técnicas basadas en la genética del endometrio son las más prometedoras. Con ellas se estima que aproximadamente un 30% de las mujeres pueden tener la ventana de implantación desplazada, en su mayoría retrasada (es decir, en lugar de un 6º día de progesterona se abriría el 7º, por ejemplo). Estos datos preliminares están pendientes de confirmación, pero podrían ser una prometedora vía para explicar, y tratar, numerosos casos de fallo de implantación embrionaria.